El Teatro Cervantes de Almería está más vivo que nunca

Desde los principios de su construcción en el año 1898, hasta su inauguración al público, en 1921, el Teatro Cervantes de Almería ha pasado tanto por momentos de éxito como por el olvido y máximo abandono.

Un panorama que cambió drásticamente cuando Curro Verdegay, gerente de Kuver Producciones, junto con su equipo humano, han hecho un completo lavado de cara al histórico Teatro Cervantes.

Desde entonces, la apuesta por la cultura se ha convertido en su principal objetivo. Espectáculos, musicales, conciertos, teatro y cine, son algunas de las ofertas que podemos disfrutar en este lugar.

Curro Verdegay, también ha apostado por ofrecer algo más a todos los almerienses, creando un espacio único, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia. Celebrar una boda, una fiesta con miles de invitados, un concierto diáfano en el patio de butacas o incluso una pasarela de moda, son algunos de los proyectos que año tras año se realizan tras sus puertas.

Un trabajo sin prisas, pero sin pausas

Empezando por limpiar y arreglar un telón de más de 60 años, pintar paredes, arreglar sistemas eléctricos, reformar los camerinos de los artistas o mejorar el equipo de sonido. Todas son pocas para todas las reformas que en realidad necesitaría este edificio centenario, pero que, poco a poco y con el esfuerzo de la productora se van haciendo.

Aún se puede sentir al cruzar sus grandes portones que te trasladas a otra época. Sus pasillos están repletos de historias y artistas de diferentes épocas que han pasado por el escenario. Es como volver a esa época donde los caballeros vestían con larga capa, bastón y sombrero de copa.

Otra de las partes que más destacan en el Teatro es su majestuosa cúpula, ubicada en el centro y que preside el patio de butacas. Los palcos y el gallinero, este último aún pendiente de reformar, siguen manteniendo la estética clásica y fiel del teatro de la época.

Gracias a su excelente acústica, se puede escuchar un concierto sinfónico clásico, el rock más potente o pasar una grata cena, con veladores y actuaciones en directo, deleitándote de los espectáculos más variopintos. Sin olvidarnos de las nostálgicas películas, que en ningún otro lugar tendrías ocasión de volver a ver en la gran pantalla.